El CEO de Pinterest: Para proteger a los niños en línea, el Congreso debe convertir las identificaciones digitales en el estándar nacional

30 de septiembre de 2024Bill Ready

Este artículo de opinión se publicó originalmente en Fortune el 23 de septiembre de 2024.

La semana pasada, Instagram anunció nuevas funciones y configuraciones de privacidad para ayudar a los padres a proteger mejor a sus hijos adolescentes. Los expertos en desarrollo infantil, los defensores de la seguridad de los adolescentes y los medios de comunicación aplaudieron el anuncio. Yo también felicito a Instagram por hacer lo correcto.

Pero la verdad es que los padres no necesitan más configuraciones de seguridad, ya que solo el 39% dicen que las usan. Lo que realmente necesitan es un sistema de verificación de edad efectivo y preciso para evitar que sus hijos mientan sobre su edad para acceder a los peores rincones de internet.

Todos conocemos la situación actual. El 46% de los adolescentes dicen que están en línea “casi constantemente”, lo que los expone a contenido inapropiado y potencialmente dañino si no se emplean protecciones efectivas. Más de la mitad afirma ya haber visto pornografía en línea a los 13 años. Eso es inaceptable.

Los padres como yo nos vemos atrapados en una decisión binaria: o no les damos a nuestros hijos teléfonos inteligentes y les impedimos vivir experiencias valiosas en línea, o cedemos e intentamos de forma totalmente inútil controlar lo que ven y hacen.

Durante los últimos dos años, como CEO de Pinterest, me he dedicado a abordar estos problemas y unir a las empresas para hacer que internet sea más segura y saludable para todos. Por ejemplo, en 2023, hicimos que las cuentas de Pinterest sean solo privadas para menores de 16 años, lo que significa que no pueden hacerlas públicas, ni siquiera con el consentimiento de los padres. Lo hicimos porque no creemos que sea seguro que los usuarios jóvenes sean vistos por extraños en internet bajo ninguna circunstancia.

Sin embargo, nuestros esfuerzos y los de otras aplicaciones pierden fuerza debido al hecho de que los niños y adolescentes mienten sobre su edad para acceder a lo que quieren en línea. No tiene por qué ser así. Necesitamos que la industria y los responsables de las políticas aborden el problema más obvio: la falta casi total de un sistema de verificación de edad que nos afecta en la actualidad.

Ya tenemos ejemplos exitosos en los que la acción del gobierno en combinación con la de la industria hace que todos estén más seguros. Tomemos como ejemplo la compra de alcohol. El gobierno emite identificaciones y establece requisitos de edad, mientras que los bares y las licorerías las verifican para asegurarse de que los compradores sean mayores de 21 años. Al momento de conducir, no se espera que los fabricantes de automóviles emitan licencias de conducir; de eso se encarga el gobierno. Pero sí esperamos que las automotrices se aseguren de que todos los automóviles tengan cinturones de seguridad y airbags.

En ambos ejemplos, tanto el gobierno como las empresas privadas hicieron su parte mediante soluciones viables respaldadas por una regulación detallada. Sin embargo, en línea, estamos atrapados en un ciclo interminable de acusaciones mutuas: el gobierno culpa a las empresas tecnológicas, las empresas tecnológicas se culpan entre sí y algunas incluso culpan a los padres.

Mientras tanto, a nuestros hijos se les dan las llaves sin mucha reflexión, lo que los deja expuestos a contenido dañino mientras navegan por internet sin cinturones. Las empresas tecnológicas y el gobierno deben dejar de señalarse entre sí y comenzar a trabajar juntos para proteger a los jóvenes en línea.

¿Cómo funcionaría? En la actualidad, los padres y los cuidadores ya ingresan fechas de nacimiento cuando compran un teléfono y configuran las cuentas de los adolescentes a través del sistema operativo (SO). Sin embargo, a pesar de tener la información más precisa sobre la edad de los usuarios, actualmente, los proveedores de SO no la comparten con aplicaciones como Pinterest e Instagram.

Al mismo tiempo, en estados como California, estos proveedores están probando nuevas identificaciones digitales. A través de estas identificaciones, comparten de forma segura y privada información básica sobre el usuario de un teléfono con empresas seleccionadas, incluso sin importar si es mayor o menor de 18 años. Es decir que lo que necesitamos a nivel nacional ya está empezando a suceder a nivel local.

Podemos convertir el teléfono en una parada única para la verificación de edad. Las aplicaciones se descargan a través del sistema operativo, por lo que esta es, sin duda, la solución más sencilla. Como alguien que creó y dirigió algunas de las billeteras virtuales más populares del mundo (incluidas Google Wallet, PayPal y Venmo), sé que esta es la mejor manera de garantizar que los adolescentes solo accedan a aplicaciones y contenido apropiados para su edad.

Para que esto sea una realidad, el Congreso debe convertir las identificaciones digitales en el estándar nacional y exigir que las plataformas de sistemas operativos envíen información de validación de edad a las aplicaciones. Así las aplicaciones tendrán los datos que necesitan para analizar el contenido por grupo de edad. El Congreso también debe establecer salvaguardas para proteger la privacidad de los usuarios y garantizar un acceso equitativo. Varios estados y otros países ya emiten identificaciones digitales, teniendo en cuenta las cuestiones de privacidad, seguridad y acceso.

La verificación de la edad en línea no es una panacea. Todos debemos asumir una mayor responsabilidad y hacer nuestra parte para proteger a los jóvenes. Las empresas tecnológicas deben competir en materia de seguridad y bienestar mental, no darse palmaditas en la espalda entre sí por hacer lo mínimo.